"black friday" si no el "black monday", el día que Clark Foam cerró sus puertas.
28 nov

EL LUNES MÁS NEGRO DE LA HISTORIA DEL SURFING

El llamado “Black Monday” no fue un día especial en el que las surf shop abrían sus puertas hasta media noche. Tampoco fue un día de ofertas especiales o liquidación de stock.

El Black Monday supuso un antes y un después en la industria del surfing. Fue el día que hasta tus tablas de surf corrieron peligro.

Durante décadas, este el fue el sello de calidad más buscado por shapers en todo el mundo para construir sus tablas de surf.

Durante décadas, este el fue el sello de calidad más buscado por shapers en todo el mundo para construir sus tablas de surf.

El día 5 de diciembre de 2005, lunes por supuesto, el mayor y mejor fabricante de foams del mundo, Clark Foam, cerró sus puertas. El foam, la espuma interior de la tabla, es uno de los elementos claves y más delicados para hacer una tabla de calidad. Clark Foam era quien, probablemente, abastecía la materia prima para tu tabla de surf favorita en forma de “blank”, la plancha en bruto sobre la que los shapers trabajan su  magia.

A medio día los fax de los mejores shapers locales de todo el mundo comenzaron a sonar, avisando de la llegada de un nuevo mensaje. Lo que decía aquel papel, era en resumen, que se fueran olvidando de comprar más foam porque su empresa podría estar incurriendo en algunas irregularidades medioambientales que, a su vez, podrían llevar a las autoridades a abrir diligencias, investigaciones y como consecuencia: multas millonarias. Por eso, y con gran dolor de corazón, Clark Foam echaba el cierre antes de que todo eso sucediera.

 

Hasta la fecha la calidad de los foams que realizaba el señor Gordon Clark, dueño de Clark Foam, le habían llevado a acaparar el 90% del mercado americano y algo así como el 50% del mercado mundial. La compañía tenía un valor de unos 40 millones de dólares (cifras de Matt Warschaw), todo un gigante de la industria del surfing.

Cuando los shapers locales leyeron el fax quedaron boquiabiertos ¿y ahora a quién le compramos? Clark Foam era una garantía de calidad. Los foams brasileños, por aquel entonces, eran de segunda. Los australianos y sudafricanos necesitaban mejorar para estar a la altura de Clark Foam.

Todo el mundo envuelto en el mercado de la fabricación de tablas tuvo que espabilar y superar el “síndrome del nido vacío” que el señor Clark había dejado.

En California se incrementaron los robos de tablas, hubo “racionamiento” de tablas de surf: muchas tiendas de surf sólo vendían una por surfista y los precios de las “blanks” aún disponibles alcanzaron cifras astronómicas en internet. Quienes aún tenían stock contrataron seguridad extra.

Precios al alza, reducción de capacidad de producción de los talleres locales y la consecuente pérdida de ingresos fueron los efectos secundarios de la decisión del magnate del foam.  Pero, si algo bueno trajo el cierre de Clark Foam, fue la liberalización del mercado del foam y la investigación en nuevos materiales.

Clark Foam no sólo cerró la fábrica, si no que destruyó los moldes (más de 70) con los que fabricaba sus valoradas blanks. Muchos rebuscaron entre los escombros buscando estos tesoros... Foto: Mark Stavron.

Clark Foam no sólo cerró la fábrica, si no que destruyó los moldes (más de 70) con los que fabricaba sus valoradas blanks. Muchos rebuscaron entre los escombros buscando estos tesoros… Foto: Mark Stavron.

 

El mercado de las tablas de epoxy vivió su época dorada. Por fin parecía que podías tener una tabla duradera, que no amarilleaba y a la que no se le hacía un toque por un descuido en el ascensor. Algunas de las promesas se hicieron realidad, pero otras no terminaron de convencer al consumidor final.

El Black Monday también sirvió para impulsar la investigación en tablas más “eco”.  No obstante y pese a los esfuerzos que se hacen por fabricar tablas sin huella ecológica, a día de hoy no se ha logrado lo que todas deseamos: tablas 100% amigas del medio ambiente.

Al Black Monday le rodea toda una mística propia de Hollywood. Son muchos los que dicen que los motivos del cierre de la fábrica de Clark no son los que leyeron aquellos shapers en su fax. Más tarde se comprobaría que ninguna dependencia norteamericana tenía en su punto de mira a la empresa. Tampoco había denuncias ni sospechas.

¿Razones medioambientales¿Muerte de un trabajador por cáncer? ¿Intereses inmobiliarios del súper-pijo OC County dónde se ubicaba la fábrica?

La verdad de por qué cerró la empresa alma de esas tablas de surf lo que tienes en casa después de 41 años de beneficios crecientes sigue siendo un misterio.

 

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