Cabo Verde, un destino diferente, de la mano de Miranda Garavote.
19 oct

DESTINO SURFEMME: CABO VERDE

Con diez islas y varios islotes en el medio del Atlántico, Cabo Verde despierta aún aquella mística de los surfaris en busca de nuevas y desconocidas olas. 

Aunque la isla de Sal y Ponta Preta llevan en el radar de los surfistas ya desde los años 80, buena parte de la costa del país reserva alguna que otra caprichosa sorpresa. Su exposición a los vientos y los swell atlánticos, la costa tan abrupta de algunas de sus islas y la falta de carreteras y accesos alimentan aún la esperanza de tremendas y solitarias olas.

Diez islas y varios islotes en en el medio del Atlántico ¿no te imaginas descubriendo olas?

Diez islas y varios islotes en en el medio del Atlántico ¿no te imaginas descubriendo olas?

 

La surfista canaria Miranda León Garavote viajó al país vecino de la mano de surfistas caboverdianos afincados en Canarias. Eso, unido al cariño que tenemos en Surfemme a este país, fue motivo más que suficiente para introducirte a este poco usual destino de surftrips.

 

Compartimos con Miranda Garavote un surftrip a Cabo Verde. Foto: Archivo de Miranda Garavote.

Compartimos con Miranda León Garavote un surftrip a Cabo Verde. Foto: Archivo de Miranda L. Garavote.

DÓNDE SURFEAR

¡Ah! ¡Esa es la pregunta! Miranda surfeó casi siempre en “Danger Point” -el nombre local de la ola nos lo reservamos- , una ola que definió como “una izquierda épica, larga, perfecta, … a veces salían algunas derechas muy buenas también . Cuando había mucha fuerza había delfines saltando y surfeando las olas contigo. También había tortugas… fue una experiencia increíble

Los fondos de roca volcánicos de buena parte de la costa caboverdiana generan, en las condiciones apropiadas, unas olas potentes con paredes bien armadas y maniobrables.

 

Derecha caboverdiana sobre fondo de roca corriendo solitaria. Foto: Eka/Surfemme.

Derecha caboverdiana sobre fondo de roca corriendo solitaria. Foto: Eka/Surfemme.

 

Lo malo es que, como dice Miranda, “el reef está muy cerca y tienes que tener mucho cuidado para no hacerte daño“. Por si fuera poco, algunas de las mejores olas de Cabo Verde esconden un peligro añadido al reef: los erizos de mar. Unos erizos que llegan a tener un tamaño enorme y que pueden ser causa de infecciones graves.

 

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Las olas de Cabo Verde tiene dos problemas: la cercanía del reef y los erizos de mar. Miranda Garavote habla por experiencia.

 

DÓNDE COMER

Miranda lo tuvo fácil, “comía siempre enfrente de la playa, en un lounge bar con comida muy rica, se comía mucha pasta, casi todos los días”. Y resalta sobre todo el desayuno con “un pan calentito de mantequilla y leche”.

La comida caboverdiana se caracteriza por el pescado, nada extraño siendo diez islas. El riquísimo atún se va a las ciudades y restaurantes pero en los restaurantes locales es muy fácil disfrutar de la “bonita” -atún pequeño- y la “garoupa“, el pescado más habitual en la dieta local.

Chachupa caboverdiana, cocinada en una olla enorme sobre un fuego en el suelo. Foto: Eka/Surfemme.

Chachupa caboverdiana, cocinada en una olla enorme sobre un fuego en el suelo. Foto: Eka/Surfemme.

 

El plato por excelencia es la “cachupa“, un potente cocido con alubias, garbanzos, carne de cerdo salada, atún y verduras. No es lo mejor para entrar al agua, avisamos.

Las islas planas y arenosas del archipiélago disponen de muy poca producción local por lo que prácticamente todo debe ser importado. Debemos ser conscientes de las posibilidades y limitaciones del lugar donde estamos.

 

DÓNDE ALOJARSE

Miranda se hospedó en un alojamiento familiar, más sencillo y humilde pero más cerca del pico. Foto: Archivo de Miranda.

Miranda se hospedó en un alojamiento familiar, más sencillo y humilde pero más cerca del pico. Foto: Archivo de Miranda.

 

El turismo en Cabo Verde es uno de los sectores con más crecimiento. Aunque los hoteles más potentes (y más perjudiciales para el entorno) se concentran en las islas de playas de arena blanca, cada vez se construyen más hoteles y más hoteles.

Los alojamientos locales tienen muchas menos plazas pero contribuyen mucho más al desarrollo equitativo de las islas, haciendo que el dinero llegue y se distribuya entre la población local, algo que no pasa con las grandes cadenas españolas y portuguesas instaladas en el archipiélago.

Muchos de estos lugares no están en internet aunque cada vez se encuentran más opciones online.

 

 

QUÉ HACER

Dependiendo de la isla y el lugar de ella donde nos encontremos, las opciones varían y mucho. En los lugares más turísticos, disfrutar de la música caboverdiana en directo ¡¡es una obligación!! Además de la famosa Cesarea Évora, la música caboverdiana de antes y ahora es un placer: Ildo Lobo, Mayra Andrade, Lua, Vadú y un largo etc.

Miranda disfrutó de los placeres caboverdianos más sencillos: pasear por una playa de arena blanca (hay islas donde son la excepción) , leer “La Ola” de Rhue Morton o  comprar en el colorido y enorme mercado de Sucupira,

 

Vendedora del Mercado de Sucupira. Foto: Eka/Surfemme.

Vendedora del Mercado de Sucupira. Foto: Eka/Surfemme.

 

Mientras que en islas como Sal o Boa Vista podemos disfrutar del buceo en aguas transparentes y preciosas, las islas montañosas como Fogo, Santo Antao o Santiago permiten hacer rutas de senderismo por unos paisajes increíbles. Dependiendo de la estación, esos paseos recordarán a un viaje a Marte por tierras áridas y volcánicas -el volcán de Fogo está aún activo- o, por el contrario, entenderemos que cuando estas islas fueron avistadas y descubiertas allá en los siglos XIV-XV, era temporada de lluvias y de ahí su nombre Cabo “Verde”:

 

Quien tiene la fortuna de visitar Cabo Verde en las estaciones seca y lluviosa, se maravillará con la transformación del paisaje. Foto: Eka/Surfemme.

Quien tiene la fortuna de visitar Cabo Verde en las estaciones seca y lluviosa, se maravillará con la transformación del paisaje. Foto: Eka/Surfemme.

 

CON QUE TENER O NO TENER CUIDADO

Miranda con amigos locales. Foto: Archivo de Miranda Garavote.

Miranda con amigos locales. Foto: Archivo de Miranda Garavote.

Por lo general, los locales caboverdianos son amables y comparten -hasta con alegría sus olas. Lógicamente, esto siempre que lleguemos mostrando respeto al surfing etiquette y la gente de la zona. La lengua es el criollo, una mezcla del portugués con lenguas africanas. “Oi, tudo bom/tudo dret?” es una manera de saludar común en las diferentes islas.

Eso sí, Miranda resalta que “aunque eran muy buenos y podías coger todas las olas que quisieras, no se lo podía dar confianza a los chicos, jajajaja

Dependiendo de la isla y el lugar, las precauciones varían. Si en islas como Santo Antao la fiebre tifoidea es lo que más afecta a los viajeros, en la capital del país, Praia, los robos y asaltos crecen de manera preocupante. En algunas islas la infraestructura sanitaria es muy deficiente y para casos graves la opción es un traslado en avioneta a las Islas Canarias.

 

Estruja tu portugués y sal del circuito turístico para encontrar la morabeza que aún existe en Cabo Verde. Foto: Eka/Surfemme.

Estruja tu portugués y sal del circuito turístico para encontrar la morabeza que aún existe en Cabo Verde. Foto: Eka/Surfemme.

En general, la población caboverdiana es muy respetuosa y deja que los extranjeros hagan vida perfectamente normal. El comercio destinado a los turistas está normalmente en manos de senegaleses que venden artesanía senegalesa con “Cabo Verde” grabado.

 

Si nos alejamos de los circuitos turísticos y estrujamos nuestro portugués aún es posible conocer y disfrutar de un pueblo formado por descendientes de esclavos que, lejos de ser dominado por la violencia del tráfico de seres humanos, generó una sociedad pacífica, tranquila y respetuosa.

A la hospitalidad caboverdiana se le llamó “morabeza”, amenazada por el turismo de masas y la mala gestión política, aún existe en sus olas y fuera de ellas. 

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