SURF DE CHICAS, SURF FEMENINO, SURFING FEMENINO
18 may

LEGEND: LYNNE BOYER, LA VIDA ES UNA NORIA

Del 1 al 31 de mayo se celebra el Mes Internacional del Surf Femenino #womensurfmonth

#womensurfmonth

Surfemme celebra el Primer Mes Internacional del Surf Femenino con una serie de artículos, reportajes y materiales para conocer mejor la historia de las mujeres en el surfing. 


 

Si la vida consiste -como parece- en acumular experiencias, la surfista radicada en Hawaii Lynne Boyer, puede decirse que no lo ha hecho mal.

Ha tocado techo y por desgracia ha besado el polvo. Entre medias rodó varias películas de surf en los 70, fue dos veces campeona del mundo, drogadicta y alcohólica. Casi nada.

Lynne Boyer nace muy lejos de donde rompen olas buenas (Pennsylvania) en 1956. Cuando tenía 11 años toda la familia se muda a Hawaii donde empieza a surfear.

Parece que el deporte se le da muy bien. En el año 76 deja los estudios y se convierte en surfista profesional. Su estilo eléctrico , radical y sus movimientos de tabla no pasan desapercibidos en la playa.

Por si fuera poco, ya en aquella época cuando no había Posca, Lynne pintaba sus propias tablas.

Su pelo llamativo, sus tablas customizadas, su carácter desenfadado y su buena onda, la llevan a aparecer en varias películas hollywodienses en las que salen surfistas. “Five summer stories plus four” o “Ocean Fever” son alguna de ellas.

LYNNE BOYER

LYNNE BOYER

En 1978 y 1979 gana el campeonato del mundo. Por fin aparecía alguien que rompiera la hegemonía de Margo Oberg.

A los años de éxito, glamour y viajes le siguen tiempos duros. En 1985 se hace adicta a la cocaína y el alcohol. Parece que la presión social que sufría por ser lesbiana y confesa, en un tiempo y sociedad en la que esto era pecado, tienen también mucho que ver en su adicción.

Su vida, como puedes imaginar, se convierte en un calvario, del que logra salir por un motivo: el surf.

Tras mucho esfuerzo y apoyo externo, Lynne Boyer logra dejar sus adicciones porque quería volver a disfrutar sobre las olas.

En los 90 trabajó limpiando casas y empezó a cultivar la afición por la pintura. Pronto empieza a vender sus cuadros en la Haleiwa Art Gallery hasta convertirse, a día de hoy, en artista a tiempo completo.

Para algunas personas la vida no es más que la sucesión de día tras día. Parece que sus destinos están marcados desde su nacimiento, para llevar una vida tranquila: nacen en entornos estructurados, son guiadas en sus estudios y apoyadas para lograr un trabajo estable. Después se casan, tienen hijos y la historia se repite y se repite…

Hay otras personas para las que el destino no tiene preparados estos planes. Personas que, solas ante el abismo, deciden apostarle a la vida y jugárselo todo. Algunas veces ganan (incluso dos campeonatos mundiales) y otras pierden. Son personas como Lynne Boyer, cuyas vidas dan para escribir libros o sencillos artículos de revista… 

LYNNE BOYER EN UN FESTIVAL DE ARTE

LYNNE BOYER EN UN FESTIVAL DE ARTE